Diario de viaje: Atenas no es Sarajevo

Athens street

Tiene el visitante que nunca ha estado en Atenas la idea de que se encontrará una ciudad herida de guerra, algo así como el Sarajevo salido de la guerra que desgarró Bosnia en los 90. Las armas aquí no serian los obuses sino el euro y la troika.

Sin embargo, en Gusto Guides encontramos una ciudad viva, quizá consciente ella y sus habitantes de que estos años de penurias son solo migajas en la historia milenaria de la capital griega.

Comienza nuestra peripecia ateniense en el animado barrio de Omonia, donde nos quedamos en el muy conveniente y recomendable Hotel Flash, a apenas 15 minutos andando de la Plaza de Sintagma y 30 minutos del centro histórico. Dejaremos para otras entradas en nuestro web la visita a las zonas más turísticas de la ciudad.

Decía nuestra guía que Omonia era una zona de andar con ojo por la noche. Ni rastro de ello, pero sí de un bullicio propio de bazar persa durante el día. Tiene esa zona de Atenas un punto de mercadillo –desde calzoncillos de abuelo a paraguas pasando por maletas- que se puede encontrar en el Mediterráneo septentrional. El amante de la comida mediterránea puede encontrar auténticas joyas de tiendas de aceite de oliva de Creta, quesos locales, caramelos de elaboración artesanal y delicias turcas.

Athens shop

Tanto el mercado central como las tiendas de animales –desde gallinas a conejos pasando por adorables cachorros de perros- le dotan de un ambiente de comercio y trajín que lleva generaciones ocurriendo. Abundan los restaurantes para tomarse un buen gyros, sin ningún temor a un precio desorbitado o a que un descuidero haga de las suyas si lo comparamos, por ejemplo, con Barcelona.

Otro de los barrios en los que sentir el día a día de Atenas es Exarcheia, a un 15 de hora de la plaza de Omonia en dirección hacia el imprescindible Museo Nacional de Arqueología. Los grafitis, muy presentes en toda la ciudad, invaden las paredes como los tatuajes en el cuerpo de un maorí.

Exarqueia ha sido históricamente la zona donde los anarquistas se han hecho fuertes y podría ser un primo lejano de Lavapies en Madrid o Gracia en Barcelona. Uno no puede evitar en pensar en las sabias palabras del escritor Hernán Casciari cuando visita esta parte de la ciudad y ve que Grecia pese a todo sigue mucho más viva que países más prósperos. Decía Casciari:

¿Dónde viste que Suiza sea alucinante? ¿O Finlandia? Alucinante es Méjico, Argentina, España… países que hierven”

Para saciar tanto pensamiento nos damos una vuelta por la calle peatonal Valtetsiou, una de las arterias principales de Exarcheia donde en un coqueto restaurante con patio nos agasajan con una comida deliciosa. Nos damos cuenta que al público del local no le debe haber afectado mucho la crisis (peindados y vestidos a la última).

En otra de nuestras escapadas nocturnas nos acercamos al barrio de Kolonaki, a apenas un 15 de hora de la plaza de Sintagma. Su fisonomía y edificios es similar a la del ensanche de cualquier ciudad española, solo que en sus calles se huele la cercanía al poder político. No se vive mal en Kolonaki: desde tiendas de decoración a tiendas de ropa boutique sin olvidar muchos restaurantes. Pero no tiene el encanto de Omonia o Exarcheia.

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