Mdina, el corazón antiguo de Malta

Mdina Malta

Mdina, la vieja capital de Malta, es conocida como la ciudad del silencio

Sabemos que por el Mediterráneo han pasado y guerreado muchos pueblos. Y Malta no es una excepción en la historia de esta parte del mundo.  Una prueba de ello es Mdina, la vieja capital de la isla.

Mdina está situada a apenas 12 kilómetros de La Valeta. Al estar situada en la cima de una colina fue una posición defensiva desde la antigüedad. Fue fundada por colonos fenicios en el siglo XVIII antes de Cristo para luego ser ocupada por romanos, bizantinos y árabes. De esta última etapa es de la que viene su actual nombre.

La primera vez que la ciudad se fortifica es en  la etapa bizantina, cuando una vez desaparecido el imperio romano de Occidente Malta queda bajo dominio de Bizancio. La amenaza de una invasión árabe en el Siglo VIII lleva a reducir el tamaño de la ciudad para fortificarla por completo. A pesar de estos esfuerzos, Mdina cae ante un asedio de semanas y se produce una masacre y el saqueo de sus iglesias y edificios.

No será hasta 1050 cuando se vuelve a reconstruir la ciudad, esta vez bajo dominio árabe y con la estructura de una medina. No duraría mucho bajo dominio sarraceno ya en 1091 ante el asedio de Roger I de Sicilia la ciudad pasa otra vez a manos cristianas.

Mdina streets, Malta

Calles de Mdina, Malta

Tradicionalmente, ha sido el lugar de residencia del clero y la nobleza aunque nunca ha vuelto a alcanzar la importancia de tiempos pasados. En 1530 con la llegada de la orden de San Juan se traslada la capital a La Valeta. Mdina todavía jugaría un papel importante durante el gran asedio del imperio otomano a Malta en 1565, ya que fue la sede de la caballería de los caballeros de Malta en aquel conflicto bélico

El mayor contraste entre esta preciosa ciudad amurallada con el resto de la isla es su tranquilidad. Conducir con Malta es un sobresalto constante por la agresividad de los conductores y la estrechez de las carreteras. Todo se vuelve paz al dejar el coche y cruzar una de las monumentales puertas que dan acceso a Mdina, donde todavía viven 300 personas.

Pasear por Mdina es un gozo y merece la pena fijarse en las murallas de las diversas épocas todavía presentes, además de en sus ornamentales puertas del Siglo XVIII. De la misma época es la catedral de San Paul, de estilo barroco. La ciudad además posee multitud de palacios de diversas  épocas y abiertos a la visita del público como el Palacio Vilhena (Museo Nacional de Historia Natural) o el Palacio Falson (Museo de Historia).

Foto de portada: Flickr / Shadowgate

Foto de artículo: Flickr / Mark Foz

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