Viaje en carretera: un recorrido por la Grecia antigua

En Gusto Guides nos gustan las piedras viejas y las ruinas. Nos gustan tanto que decidimos recorrer la mitad de Grecia para ver algunas joyas del mundo antiguo como Atenas, Micenas y Delphi. El recorrido por el Peloponeso que hicimos debe figurar como una de las mejores opciones para hacer un viaje por carretera en Grecia.

El itinerario incluye varios lugares de gran importancia de la etapa clásica y micénica, con comienzo y fin en Atenas. Es un viaje de 6 días con multitud de cosas que ver sin agotarse al volante, aunque uno hubiera podido pasar mucho más tiempo y todavía dejarse cosas que ver, especialmente en las encantadoras partes del sur y el este del Peloponeso.

Merece la pena usar un GPS. El estado de las carreteras es generalmente bueno, aunque conducir por las ciudades tiene su miga. El GPS nos sacó de un apuro para entrar y salir en Atenas.

Día 1: Atenas – Corinto – Epidauro – Nafplio

Sal de Atenas en dirección al oeste. La primera parada es el impresionante Canal de Corinto, un trabajo de ingeniería para acortar en la península del Peloponeso. Si te sobra el tiempo, hay empresas que realizan excursiones en barco por el canal. Merece la pena solo por la impresión de navegar entre dos paredes de decenas de metros de altura.

Corinth Canal

La siguiente para es el impresionante teatro de Epidauro. Es uno de los anfiteatros mejor conservados del mundo antiguo. También se encuentran los restos de una ciudad y complejo de templos que adoraban el culto de Asclepius, el sanador.

Epidaurus theatre

Al final de esta jornada de viaje se encuentra la bonita y coqueta villa de Nafplio. Disfruta del bullicio de sus bares, los restaurantes del paseo marítimo y las tiendas boutique.

Napflio

Día 2: Nafplio – Micenas – Esparta 

Micenas es por sí mismo un lugar mítico para cualquier amante de la arqueología. La ciudadela, de de la Edad de Bronce, vino a definir mucho del Mediterráneo oriental y se encuentra a tiro de piedra de Napflio, una camino entre los campos y naranjos del Peloponeso. Merece la pena llegar pronto para evitar a las multitudes.

Mycenae

Desde Micenas es una hora y media de fácil camino -autopista con apenas tráfico y señales en inglés y griego- a Esparta. Queda muy poco de la Esparta antigua, pero merece la pena echar un ojo a los restos de la fortaleza en las afueras de la ciudad, que está siendo restaurada gracias a dinero de la UE. La ciudad actual es tranquila y destila ese aire de provincias pero cuenta con algunos restaurantes excelentes y bares donde se reúnen todos los locales.

Día 3: Esparta – Mystras – Olimpia

A apenas 3 kilómetros de Esparta se encuentra Mystras, patrimonio mundial de la UNESCO. Esta ciudad enclavada en una escarpada montaña fue en su día la más importante del mundo bizantino. Requiere esfuerzo y piernas su visita pero merece la pena. Las vistas desde la parte más alta no se olvidan fácilmente.

Mystras

Desde Mystras, la carretera es de montaña para atravesar el macizo Taygetus. El camino se eleva progresivamente con multitud de curvas de herradura, pero el firme se encuentra en buen estado y la conducción es agradable. Si viajas en invierno, comprueba el tiempo antes de salir y verifica que el coche está equipado para las peores condiciones. Es una zona muy popular para los excursionistas donde hay hoteles sencillos para explorar la zona.

El descenso de la montaña acaba en Kalamata, donde merece la pena pararse en Palia Poli (ciudad antigua) para estirar las piernas y comer. Desde Kalamata hay una hora y media hasta Olympia, donde un pequeño pueblo ha surgido al calor de los turistas que visitan la ruinas. No cuesta encontrar algunos restaurantes y tabernas dignas para saciar el apetito.

Día 4: Olimpia – Nafpaktos – Galaxidi – Delphi

Recomendamos pasar la mañana en el famoso sitio arqueológico de Olimpia, donde se celebraron los primeros juegos en el 776 antes de Cristo. El museo cuenta con una colección estupenda de restos y esculturas encontrados en la zona.

Olympia

Nuestro viaje continuó hacia el norte en dirección a Patras. El elegante puente Rio-Antirrio conecta el Peloponeso con la Grecia continental. Nuestra parada fue en el pueblo de pescadores de Nafpaktos. A los españoles les resonará más por el nombre de Lepanto. Este fue el sitio donde en 1571 las tropas españolas y de varios reinos de la actual Italia derrotaron a la flota otomana. La batalla le costó el brazo al escritor Miguel de Cervantes, al que se honra en Nafpaktos con una estatua y un parque en su nombre.

Otro pueblo similar es Galaxidi, cuyo encantador muelle cuenta con restuarentes fenomenales.

Delphi, en las colinas cercanas al Parque Nacional del Monte Parnaso, era nuestra parada para la noche. Gracias a la fama internacional de sus yacimientos, hay muchos bares y restaurantes, aunque la tranquilidad reina en todo lo que no sea temporada alta.

Día 5: Delfos y Arachova

Hay que pasar la mañana (al menos 3 horas) en visitar las ruinas y el impresionante museo. Delfos era el oráculo más famosos del mundo antiguo. Se basaba en el culto a Apolo. Los restos y piezas exhibidos hablan de la riqueza que se trajo, incluso después del saqueo de los romanos en años posteriores.

Delphi

Para almorzar recomendamos acercarse al encantador pueblo de Arachova, muy popular entre los griegos más adinerados. Varies tiendas y delicatessen ocupan la calle principal, además de restaurantes que ofrecen comida local muy auténtica.

Día 6: Delfos – Atenas

Camino de vuelta a Atenas. Si tienes tiempo, puedes hacer un desvío hacia el norte para visitar las Termópilas, escena la gran  batalla de 300 espartanos contra todo el ejército persa.

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